Rebus sic stantibus es una locución latina que significa “estando así las cosas”. En Derecho Civil, Mercantil e Internacional hace referencia a la posibilidad de cambiar el sentido o contenido de un acuerdo cuando las circunstancias en que se pactó han cambiado sustancialmente.

Para mayor seguridad jurídica, esta cláusula debería ser incluida en el contrato. De este modo las partes contratantes reconocen que sus estipulaciones derivan de la situación actual, pudiendo cambiar si esta también se modificara radicalmente.

Evidentemente, esta modificación puede suponer un conflicto con principios como la seguridad jurídica. De modo que la jurisprudencia introduce algunos criterios de prudencia, como que el cambio de circunstancias introduzca un desequilibrio entre las partes.

Analicemos cómo funciona la cláusula rebus sic stantibus, cómo puede reequilibrar las condiciones y, por último, veamos un ejemplo: cómo afecta el cambio de condiciones al alquiler de local comercial.

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    Rebus sic stantibus: origen y funcionamiento de la cláusula

    La cláusula rebus sic stantibus permite revisar un contrato cuando se alteran sustancialmente las circunstancias en que se celebró. Para ello es necesario que el cambio de circunstancias rompa el equilibrio económico del contrato, de tal modo que una de las partes no pueda cumplirlo o este cumplimiento resulte muy gravoso.

    Esta cláusula no tiene reflejo legal, sino que se aplica en la práctica y se ve respaldada por la doctrina. Lo cual puede producir ciertos problemas interpretativos, ya que colisiona directamente con algunos de los principios básicos del ordenamiento jurídico.

    Conflictos relacionados con la cláusula rebus sic stantibus

    Como se comprenderá, la aplicación de esta cláusula presenta algunos conflictos jurídicos. Destacan los relativos a la seguridad jurídica y el principio pacta sunt servanda.

    • El principio de seguridad jurídica conlleva que cualquier persona debe poder prever las consecuencias legales de su situación y actuaciones. Por tanto, si introducimos una cláusula en el contrato que nos permita modificar su articulado estaremos dificultando esta previsión. De ahí que se haya planteado reiteradamente que la cláusula rebus sic stantibus atenta contra este principio.
    • El principio pacta sunt servanda determina que, una vez cerrado un contrato, las partes están obligadas a cumplirlo en las condiciones acordadas. De modo que la posibilidad de modificar estas condiciones podría colisionar con este principio.
      Este principio se recoge en los artículos 1091 y 1258 del Código Civil, que determinan que:
      • Las obligaciones que nacen de los contratos tienen fuerza de ley entre las partes contratantes, y deben cumplirse a tenor de los mismos”.
      • Los contratos se perfeccionan por el mero consentimiento, y desde entonces obligan, no solo al cumplimiento de lo expresamente pactado, sino también a todas las consecuencias que, según su naturaleza, sean conformes a la buena fe, al uso y a la ley”.

    Tanto el principio de seguridad jurídica como el pacta sunt servanda son principios básicos de cualquier sistema jurídico. Por tanto, ¿es válida la cláusula rebus sic stantibus?

    Sobre la legalidad de la cláusula

    En el marco del Derecho Internacional, no cabe duda de que el cambio fundamental en las circunstancias es perfectamente válido. De hecho, ni siquiera haría falta introducirlo en el clausulado de un Tratado Internacional, ya que está recogido en el artículo 62 del Convenio de Viena de 1969.

    Este artículo señala las condiciones que deben concurrir para que un cambio fundamental en las circunstancias se pueda alegar para:

    • Dar por terminado un Tratado.
    • Retirarse del mismo.
    • O suspender su aplicación.

    En definitiva, la Comunidad Internacional acepta la aplicación del rebus sic stantibus no solo como cláusula contractual sino incluso como principio general. Pero, ¿qué pasa con nuestro ordenamiento jurídico?

    Como hemos visto, el Código Civil parece ir en contra de esta cláusula. Sin embargo, la jurisprudencia ha aceptado su validez (Vg. STS n.º 175/2009) siempre que concurran cuatro requisitos:

    1. La alteración extraordinaria de las circunstancias que concurrían en el momento de celebrar el contrato.
    2. Una desproporción exorbitante entre las prestaciones de las partes, derivadas de la alteración de circunstancias y que llevaría al derrumbe del contrato.
    3. Que el cambio de las circunstancias haya sido completamente imprevisible.
    4. Y que no exista otra forma de remediar y salvar el perjuicio.

    A través de esta doctrina se ha venido admitiendo la legalidad de la cláusula no solo en sede civil y mercantil, sino también social y administrativa. De hecho, incluso el Derecho Canónico viene admitiendo la revisión del pacto por alteración de las circunstancias.

    Efectos de la cláusula rebus sic stantibus

    Como vemos, la revisión del contrato por alteración de las circunstancias es un mecanismo que permite reequilibrar las obligaciones cuando las circunstancias han cambiado súbitamente, perjudicando de forma grave a una de las partes.

    Evidentemente, para que se admita su validez las partes contratantes no pueden haber intervenido en este cambio de circunstancias. Además, existen algunos límites a su efectividad.

    Por ejemplo, en ningún caso se puede utilizar con fines rescisorios, resolutorios o extintivos, ya que solo tiene una finalidad modificativa. Además, el objetivo de esta modificación debe ser, necesariamente, la recuperación del equilibrio económico entre las partes.

    Desde que se dictó la STS n.º 333/2014, esta cláusula ha venido recibiendo una aceptación más explícita y una interpretación menos restrictiva por parte del Tribunal Supremo. Este cambio de criterio se basa en que la cláusula se adopta en pro del

    […] criterio subjetivo de la equidad, [y] con una formulación rígida de sus requisitos de aplicación: “alteración extraordindaria”, “desproporción desorbitante” y circunstancias “radicalmente imprevisibles” […]”.

    Ejemplo: alteración de circunstancias en el alquiler de local comercial durante el coronavirus

    Pongamos un ejemplo cercano para entender la importancia de esta cláusula. Uno de los mayores problemas de los autónomos durante la cuarentena por coronavirus es el alquiler de local comercial.

    El estado de alarma nos impide abrir la mayoría de los negocios. Además, algunos autónomos podrán acogerse a la prestación extraordinaria por cese de actividad. Sin embargo, todos aquellos que tengan un establecimiento público tendrán que seguir afrontando el precio del local comercial.

    ¿Se puede dejar de pagar el alquiler durante la cuarentena? Lo cierto es que, en principio, no. Sin embargo, es indudable que la cuarentena representa un cambio sustancial en las condiciones en que se celebró el contrato.

    Por tanto, si se previó la posibilidad de modificar el contrato ante estos cambios de circunstancias, arrendador y arrendatario podrán sentarse a renegociar las condiciones. En caso contrario, todavía se podría invocar el principio para forzar la negociación, pero si no hay voluntad de llegar a un acuerdo es probable que sea necesaria la asistencia de un buen civilista.

    En definitiva, la cláusula rebus sic stantibus nos recuerda de nuevo que la asesoría de un abogado especializado puede dotar a nuestros contratos de mayor fuerza y flexibilidad. Si necesitas cerrar cualquier negocio u operación, no dudes en pedir consejo.

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