Saber cómo negociar deudas con bancos es fundamental ante una situación de insolvencia. El problema es que entran en juego aspectos financieros y jurídicos que no están al alcance de cualquiera, lo que hace prácticamente imprescindible la asesoría de abogados especializados en la materia.

A fin de cuentas, todas las deudas son negociables, y cualquier acreedor prefiere un cobro parcial a la ausencia de cobro. Además, no es infrecuente que tras el concurso de acreedores no se consiga liquidez como para recuperar los créditos. De modo que siempre es mejor la negociación que terminar perdiendo los derechos de cobro por insolvencia del deudor.

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    ¿Cómo negociar deudas con bancos?

    El objetivo principal del deudor al negociar deudas con bancos es conseguir una nueva forma de cumplir con su obligación de pago. Se trata de procesos extrajudiciales donde el deudor acude a su acreedor con la intención de comunicar una nueva situación económica que le está impidiendo cumplir regularmente con sus pagos.

    Resulta clave hacer ver al banco que las anteriores condiciones de pago son inviables. A fin de cuentas, su derecho de cobro es legítimo, por lo que solo cederá si percibe que, aunque el deudor tiene la intención de pagar, va a ser completamente incapaz de hacerlo.

    Por otro lado, es importante que el deudor tenga algo que ofrecer. Si su insolvencia es insalvable es más viable acudir al concurso, donde las deudas podrán cancelarse mediante la Segunda Oportunidad o la liquidación y extinción de la personalidad jurídica.

    Evidentemente, esto frustrará toda expectativa de cobro por parte de la entidad financiera, lo que supone una palanca de presión a favor del deudor.

    Aspectos a considerar para negociar deudas con bancos

    Negociar deudas con bancos no es sencillo, y requiere de una situación crítica por parte del deudor. Este no puede pretender el olvido gratuito de sus deudas. De modo que el banco solo accederá a negociar una deuda legítima si comprueba que este es el único modo de recuperar parte del crédito.

    El siguiente paso si conseguimos sentar a negociar al banco es hacerle una propuesta realista. Dependiendo de la cantidad de la deuda y la situación del deudor se podrán realizar unas u otras propuestas. Entre ellas:

    • Quitas. Consisten en la reducción de la cantidad a reclamar. En ocasiones se aplican las quitas tan solo a una parte de la deuda, como pueden ser los intereses.
    • Esperas o moratorias. Consisten en la concesión de un plazo durante el cual la deuda no resultará exigible. Puede acordarse la congelación de los intereses durante este plazo.
    • Fraccionamientos. Implican la división de la deuda total en una serie de cuotas a abonar a lo largo del tiempo. Habitualmente se asocian al devengo de intereses.
    • Conversión de la deuda. Supone la conversión de una deuda dineraria en otro género, como puede ser un bien inmueble u otro tipo de bienes o derechos. Por ejemplo, en el caso de las empresas puede negociarse la cancelación total o parcial de una deuda por la entrega de acciones u obligaciones. Los particulares pueden recurrir a la dación en pago o para pago.

    Recordemos que las propuestas de reestructuración crediticia deben ser realistas. Lo que implica acompañarlas de un plan de pagos y un plan de viabilidad.

    ¿Cuándo sentarse a negociar deudas con bancos?

    Como vemos, la viabilidad de la propuesta debe acreditarse. Esto implica que no deberíamos esperar a un momento crítico para empezar las negociaciones. Si no nos queda liquidez para poder hacer una propuesta viable, lo más probable es que la entidad financiera prefiera ir al concurso para intentar liquidar nuestro patrimonio.

    No olvidemos que basta con que sepamos que no vamos a poder atender regularmente nuestros pagos para que se nos considere en situación de insolvencia. De modo que debemos evitar esta situación, pues de lo contrario tendremos la obligación de solicitar el concurso de acreedores.

    Aunque durante el concurso sigue existiendo la posibilidad de llegar a un acuerdo de reestructuración de deudas, nuestras capacidades (sobre todo financieras) serán más limitadas que si abordamos el asunto antes de llegar a la quiebra.

    La naturaleza de la insolvencia

    Otro aspecto clave a la hora de negociar deudas con bancos es la naturaleza de nuestra insolvencia. No es lo mismo que sea transitoria que estructural.

    Consideramos insolvencia transitoria aquella que se debe a una situación pasajera. Por ejemplo, un descuadre de caja, una acumulación de impagos o un índice de morosidad elevado por parte de nuestros acreedores.

    En estos casos será más fácil llevar las negociaciones a buen puerto, entre otros motivos porque tendremos más herramientas. Por ejemplo, podremos asumir una refinanciación, ya que sabemos que podremos atender a las nuevas obligaciones en cuanto atravesemos la tesitura.

    Sin embargo, la insolvencia estructural es aquella de la que no podemos salir. Por ejemplo, ocurre cuando la empresa tiene más gastos que beneficios, lo que le impedirá recuperarse. En estos casos tendremos que adoptar soluciones más radicales, como la quita o condonación de deudas.

    La Segunda Oportunidad

    Una opción muy interesante cuando necesitas negociar deudas con bancos es recurrir a la Ley de Segunda Oportunidad. Esta norma regula un procedimiento gracias al cual puedes negociar con tus acreedores con ciertos privilegios. Si las negociaciones no funcionan puedes llegar a cancelar tus deudas, de modo que las entidades financieras serán más proclives a llegar a un acuerdo.

    Así, el sistema de segunda oportunidad se inicia con las negociaciones conducentes al Acuerdo Extrajudicial de Pagos. Durante esta etapa puedes reestructurar tus deudas, pactando quitas y esperas y forzando la dación en pago.

    No necesitas la aprobación de todos tus acreedores para que el acuerdo al que llegues con algunos de ellos sea aplicable a todos. Además, se detendrán los embargos, ejecuciones y el devengo de intereses.

    Muchas veces la entidad financiera aceptará pactos que no aprobaría sin mediar el mecanismo de segunda oportunidad. Y ello porque, en caso contrario, tendrías que acudir al concurso consecutivo, fase en la que se liquidaría tu patrimonio y se cancelarían las deudas pendientes, perdiendo los acreedores su posibilidad de cobro.

    La asistencia jurídica a la hora de negociar deudas con bancos

    Hemos mencionado que la asistencia jurídica resulta clave a la hora de negociar deudas con bancos. Gracias a la ayuda de un abogado especializado en gestión de la insolvencia conoceremos las condiciones que resultan exigibles en una negociación, haremos propuestas más viables y garantizaremos la efectividad del acuerdo.

    Tengamos en cuenta que el resultado de la negociación debe constar en un documento. Como ocurre con cualquier documento, el pacto es interpretable. Y esto supone que una redacción deficiente puede conducir a malentendidos y a la falta de efectividad del acuerdo.

    Por otro lado, si las negociaciones no son fructíferas nuestro abogado podrá preparar el proceso concursal. Esta será la única salida si no podemos pagar nuestras deudas y el banco se niega a ceder, así que conviene estar preparado.

    Si necesitas negociar deudas con bancos y quieres contar con la asistencia de los mejores especialistas no tienes más que rellenar nuestro formulario. Te pondremos en contacto gratuitamente con dos abogados de tu zona para estudiar tu situación e iniciar las negociaciones.

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